domingo, 16 de octubre de 2011

Los etereos...




aunque estén enjaulados, encerrados, definidos, planimetricados los etéreos son así, nunca dejan de volar sino pierden el tiempo con ellos mismos...

El color del otro lado



al otro lado del muro hay un conejo q se come las mentiras...

sábado, 1 de octubre de 2011

capitulo 32. Rayuela de J.Cortazar



Rocamadour, ya sé que es como un espejo. Estás durmiendo o mirándote los pies. Yo aquí sostengo un espejo y creo que sos vos. Pero no lo creo, te escribo porque no sabes leer. Si supieras no te escribiría o te escribiría cosas importantes. Alguna vez tendré que escribirte que te portes bien o que te abrigues. Parece increíble que alguna vez, Rocamadour. Ahora solamente te escribo en el espejo, de vez en cuando tengo que secarme el dedo porque se moja de lágrimas. ¿ Por qué, Rocamadour ? No estoy triste, tu mamá es una pavota, se me fue al fuego el borsch que había hecho para Horacio; vos sabés quién es Horacio, Rocamadour, el señor que el domingo te llevó el conejito de terciopelo y que se aburría mucho porque vos y yo nos estábamos diciendo tantas cosas y él quería volver a París; entonces te pusiste a llorar y él te mostró como el conejito movía las orejas; en ese momento estaba hermoso, quiero decir Horacio, algún día comprenderás, Rocamadour.
Rocamadour, es idiota llorar así porque el borsch se ha ido al fuego. La pieza está llena de remolacha, Rocamadour, te divertirías si vieras los pedazos de remolacha y la crema, todo tirado por el suelo. Menos mal que cuando venga Horacio ya habré limpiado, pero primero tenía que escribirte, llorar así es tonto, las cacerolas se ponen blandas, se ven como halos en los vidrios de la ventana, y ya no se oye cantar a la chica del piso de arriba que canta todo el día Les amants du Havre. Cuando estemos juntos te lo contaré, verás. Puisque la terre est ronde, mon amour t'en fais pas, mon amour, t'en fais pas...Horacio la silba de noche cuando escribe o dibuja. A ti te gustaría, Rocamadour. A vos te gustaría, Horacio se pone furioso porque me gusta hablar de tú como Perico, pero en el Uruguay es distinto. Perico es el señor que no te llevó nada el otro día pero que hablaba tanto de los niños y la alimentación. Sabe muchas cosas, un día le tendrás mucho respeto, Rocamadour, y serás un tonto si le tienes respeto. Si le tenés, si le tenés respeto, Rocamadour.
Rocamadour, madame Irène no está contenta de que seas tan lindo, tan alegre, tan llorón y gritón y meón. Ella dice que todo está muy bien y que eres un niño encantador, pero mientras habla esconde las manos en los bolsillos del delantal como hacen algunos animales malignos, Rocamadour, y eso me da miedo. Cuando se lo dije a Horacio, se reía mucho, pero no se da cuenta de que yo lo siento, y que aunque no haya ningún animal maligno que esconde las manos, yo siento, no sé lo que siento, no lo puedo explicar. Rocamadour, si en tus ojitos pudiera leer lo que te ha pasado en esos quince días, momento por momento. Me parece que voy a buscar otra nourrice aunque Horacio se ponga furioso y diga, pero a ti no te interesa lo que él dice de mí. Otra nourrice que hable menos, no importa si dice que eres malo o que lloras de noche o que no quieres comer, no importa si cuando me lo dice yo siento que no es maligna, que me está diciendo algo que no puede dañarte. Todo es tan raro, Rocamadour, por ejemplo me gusta decir tu nombre y escribirlo, cada vez me parece que te toco la punta de la nariz y que te reís, en cambio madame Irène no te llama nunca por tu nombre, dice l'enfant, fíjate, ni siquiera dice le gosse, dice l'enfant, es como si se pusiera guantes de goma para hablar, a lo mejor los tiene puestos y por eso mete las manos en los bolsillos y dice que sos tan bueno y tan bonito.
Hay una cosa que se llama tiempo, Rocamadour, es como un bicho que anda y anda. No te puedo explicar porque eres tan chico, pero quiero decir que Horacio llegará en seguida. ¿ Le dejo leer mi carta para que él también te diga alguna cosa ? No, yo tampoco querría que nadie leyera una carta que es solamente para mí. Un gran secreto entre los dos, Rocamadour. Ya no lloro más, estoy contenta, pero es tan difícil entender las cosas, necesito tanto tiempo para entender un poco eso que Horacio y los otros entienden en seguida, pero ellos que todo lo entienden tan bien no te pueden entender a ti y a mí, no entienden que yo no puedo tenerte conmigo, darte de comer y cambiarte los pañales, hacerte dormir o jugar, no entienden y en realidad no les importa, y a mí que tanto me importa solamente sé que no te puedo tener conmigo, que es malo para los dos, que tengo que estar sola con Horacio, vivir con Horacio, quién sabe hasta cuándo ayudándolo a buscar lo que él busca y que también buscarás, Rocamadour, porque serás un hombre y también buscarás como un gran tonto.
Es así, Rocamadour: En París somos como hongos crecemos en los pasamanos de las escaleras, en piezas oscuras donde huele a sebo, donde la gente hace todo el tiempo el amor y después fríe huevos y pone discos de Vivaldi, enciende los cigarrillos y habla como Horacio y Gregorovius y Wong y yo, Rocamadour, y como Perico y Ronald y Babs, todos hacemos el amor y freímos huevos y fumamos, ah, no puedes saber todo lo que fumamos, todo lo que hacemos el amor, parados, acostados, de rodillas, con las manos, con las bocas, llorando o cantando, y afuera hay de todo, las ventanas dan al aire y eso empieza con un gorrión o una gotera, llueve muchísimo aquí, Rocamadour, mucho más que en el campo, y las cosas se herrumbran, las canaletas, las patas de las palomas, los alambres con que Horacio fabrica esculturas. Casi no tenemos ropa, nos arreglamos con tan poco, un buen abrigo, unos zapatos en lo que no entre el agua, somos muy sucios, todo el mundo es muy sucio y hermoso en París, Rocamadour, las camas huelen a noche y a sueño pesado, debajo hay pelusas y libros, Horacio se duerme y el libro va a parar abajo de la cama, hay peleas terribles porque los libros no aparecen y Horacio cree que se los ha robado Ossip, hasta que un día aparecen y nos reímos, y casi no hay sitio para poner nada, ni siquiera otro par de zapatos, Rocamadour, para poner una palangana en el suelo hay que sacar el tocadiscos, pero donde ponerlo si la mesa está llena de libros. Yo no te podría tener aquí, aunque seas tan pequeño no cabrías en ninguna parte, te golpearías contra las paredes. Cuando pienso en eso me pongo a llorar, Horacio no entiende, cree que soy mala, que hago mal en no traerte, aunque sé que no te aguantaría mucho tiempo. Nadie se aguanta aquí mucho tiempo, ni siquiera tú y yo, hay que vivir combatiéndose, es la ley, la única manera que vale la pena pero duele, Rocamadour, y es sucio y amargo, a ti no te gustaría, tú que ves a veces los corderitos en el campo, o que oyes los pájaros parados en la veleta de la casa. Horacio me trata de sentimental, me trata de materialista, me trata de todo porque no te traigo o porque quiero traerte, porque renuncio, porque quiero ir a verte, porque de golpe comprendo que no puedo ir, porque soy capaz de caminar una hora bajo el agua si en algún barrio que no conozco pasan Potemkin y hay que verlo aunque se caiga el mundo, Rocamadour, porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero, si uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado, el domingo del otro, el amor de la madre, el juguete nuevo, la gare de Montparnasse, el tren, la visita que hay que hacer. No me da la gana de ir, Rocamadour, y tú sabes que está bien y no estás triste. Horacio tiene razón, no me importa nada de ti a veces, y creo que eso me lo agradecerás un día cuando comprendas, cuando veas que valía la pena que yo fuera como soy. Pero lloro lo mismo, Rocamadour, me equivoco, porque a lo mejor soy mala o estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco pero eso es terrible, la sola idea me da cólicos, tengo completamente metidos para adentro los dedos de los pies, voy a reventar los zapatos si no me los saco, y te quiero tanto, Rocamadour, bebé Rocamadour, dientecito de ajo, te quiero tanto, nariz de azúcar, arbolito, caballito de juguete ...

jueves, 29 de septiembre de 2011

EL ZOO de Juan Gelman


cuando te conocí/ mi corazón tenía más hambre que piojo de
peluca/
los piojos de peluca son así/
capaces de morirse de hambre en la mitad de la belleza que
no les da de comer/
pero ellos/ embellecidos por tanta belleza/

se empiezan a sentir otro animal/un jilguerito/tal vez/
que vuela y canta alrededor del día/
un canario más amarillo que el sol/ más ardiente/
un ruiseñor más hondo que la noche en que te conocí

y conocí los dos trabajos del pajarito atrapado/
que son desatarse y atarse/
herir la vida con amor y padecer la herida/

estar purísimo de amor callado y hacer que su silencio le
reviente los tímpanos al mundo/

yerbas de amor cubren al jilguerito/
pero eso no quiere decir nada/
no quiere decir que el canario comerá/
que el ruiseñor no va a morirse de hambre/

estoy hablando de cuando ví tu alma/
y la alegría entró en mí como un desconocido/
y mi alma agradecida tuvo extraños primores/
y te amé duplicadamente/ te amé por vos y por mí/

para este fin de amor fuimos nacidos/
para esta desnudez/
nuestro amor es más raro que un elefante francés/
una vez pasó un elefante francés por el barrio
le sonreía a todo el mundo y decía "bonyur"/ "bonyur"/
pero nadie le creía
dónde se vio a un francés sonreír a todo el mundo/
solamente los chicos se animaban a tocarlo/
le tiraban de la cola para volverlo azul

a mí me gusta la palabra necesidad en italiano/
necesidad en italiano se dice bi/sogno/
o sea te bi/sueño/ mujer que necesito
dos veces/ y otras más/

este amor es más difícil que cagar en un frasquito/
te amo con todas mis fuerzas sin comprender la verdad/
voy de la furia a la dulzura/ de la dulzura a la pena/
con cataratas en el ojo del alma/

j.G

lunes, 26 de septiembre de 2011

fasinpat


(fabrica sin patrones)

lo feliz


DE Juan Gelman:
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín. J. G

lluvia


Levántate que hoy amaneció y llueve, las gotas parecen enanos que caen de abajo pero entonces quien esta mas arriba. Yo creo en los truenos porque los escucho, pero en los sueños porque hay que creer si ya amaneció y comienzan a mojarse, escapan a un lugar seco, seguro, lejos de esta vida de lluvias para encierro y rutinas de trabajo, llantos por la mitad, de películas rayadas y viejos cumpleaños.

aime


















En los días de lluvias escondidas, de nubes cara de piedra, de diablos vestidos de gallinas… hay un sillón negro que se alimenta de mis sueños que me pasa películas, que me abrasa como un oso, y me hace pensar que me faltan las piernas, que si me levanto me llorarían los ojos, que no me queres, que no te quiero, que estamos porque estamos, entender a los poetas suicidas, acumular mis ahorros, me hace ser una gallina en un campo de zorros. Me hace creer que todo es por mera casualidad, que los días se duermen que las noches también, que sos un salero y yo estoy en la dulce espera que me amarga. Que para que leer, para que pintar, que para que querer, para que cagar, para que brillar con tantas sombras vacías. Todo se ve nublado, mucho agua en los ojos, mucha soga en el cuello, mucho corazones desgastados, escudos y fundas para amar, palabras silenciadas y yo que amaba todo, hoy ni me he levantado de este sillón negro, de esta pausa extasiada, de la lluvia de los ojos, de este mes que mas que gris se me ha encarnado, este agosto con la geta para abajo. Y no hay nada mas que un par de sillones negros y una cortina que me tapa en la ventana por si alguna de mis yo se le ocurre venir a visitar a este cuerpo desalmado y lleno de lluvias a punto de explotar. Si el río suena ya no quiero callarlo.

descoloridos



miércoles, 6 de julio de 2011

te sonreiste










te sonreiste




ellos


collage que me dieron de regalo,
ellos son los mitos: uno mejor que el otro....
aca les dejo un poco bastante de mi ropero de disfraces...

Arrabal



ellos a los que nadie ven, los que juegan a ser alguien en el mundo del revez, a los fantasmas que te juntan los cartones, los reflujos del alimento, el taco del zapato,las migas de las milanesas, la percha del traje, la lapicera explotada,las alegrias desechadas del dia; los de la parte ancha del triangulo...si ellos: Los incoloro aunque muchos prefieren llamarlos "negros", ni ese color tienen pues se encargaron de sacarcelos a todos. Medio graciosos para algunos que los llegan a miran hasta con forma de animales...y yo le digo gracioso Ud. señor, que si fuera animal seria diablo, que Ud. si se viste todo de traje negro, guantes blancos, de un chorro largo enajenado y aburrido en donde se lleva por el caño los exotismos de todas nuestras vidas...

mix


esta no es cuca

angel de la soledad


"Y el rey de la soledad me ha echado milagrosamente de su lecho. Pero tengo miedo que se vuelva vampiro y necesite de mí y me beba a mí (la de ahora) que sigo envenenada x mis malos frutos. Seguramente lo matare al pobre vampiro en su interior, y reencarnaremos en otra. Pero entonces yo y el vampiro ya seremos sombras que ella, la del futuro, no querrá ni pisar."

en el bosque

perdidas

instrumentaleza

mountritos


"el sueño de la razon produce mounstruos..." Goya